La tristeza se llama sinsentido,
se llama no sé adónde conduce esta escalera interminable,
se llama ya no hay llave, quizá no la hubo nunca,
se llama llega tarde, se acaban de agotar todos los plazos.
La tristeza no avisa por teléfono,
ni siquiera llama al timbre antes de entrar,
te coge con el traje o el pijama,
te coge acompañado y entonces hay que huir,
te coge solo, entonces... ¿a quién llamas?
Es imposible verle la cara a la tristeza.
Huele a cerrado. Es áspera su voz.
Besa como lo haría un muñeco de cera.
Cuando llega su hora se levanta,
se va como llegó pues la tristeza
se llama sinsentido.
-Eduardo García
Espero que Eduardo no se enfade por esta copia directa desde su web (puedes verla pinchando aqui). Unas de las poesías que desde luego no te deja indiferente.